
Son dos miradas... ...antiguas... ...no conscientes de su existir. Pertenecen a dos mundos que entre ellos se comunican con un lenguaje, forjado en el siglo XII que se va haciendo invisible, en su largo viaje, a través del tiempo. Son nómadas. (+)
Dresivo vli et dovist,glo vixoda urat dre; Et sat tenkure sot.
Ut suvile met orindra, vlud neluva.
Serod misdre enist, vost donures glod. Ot vosid dru serod, napilo vlo; savrunda uts.
Vlesido glod merod at sulega vlid.
Odiram Evrugo! (+)
1.- Son dos miradas ... ... antiguas ... ... no conscientes de su existir. Pertenecen a dos mundos que entre ellos se comunican con un lenguaje, forjado en el siglo XII que se va haciendo invisible, en su largo viaje, a través del tiempo. Son nómadas.Yo soy espectador, y desde mi mundo necesito comprender. Ellos no; dialogan sin necesidad de saber, el cómo y el porqué. Vittorio podría ser uno de ellos. Y por esto, a través de su mirada, mi razón olvida la búsqueda de las explicaciones y entra en un nuevo 'pensamiento libre', en donde lo aprendido hasta ahora no sirve de atadura para dominar los nuevos avances. Y así van desfilando su obras; 2.- una pata, 3.- dos patas, 4.- las tres, 5.- el centauro, 6.- la entrega irracional, 7.- la entrega desde la dulzura. 8.- y los perfiles en negro, el... ...orgullo?... ...9.- avanzar?... ...10.- y al final el saber... ...Saber?...
Saber que todo vuelve a empezar.
Carlos Cugat
Arquitecto multidisciplinar
25 – VI - 2011
Dresivo vli et dovist,glo vixoda urat dre;
Et sat tenkure sot.
Ut suvile met orindra, vlud neluva.
Serod misdre enist, vost donures glod.
Ot vosid dru serod, napilo vlo; savrunda uts.
Vlesido glod merod at sulega vlid.
Odiram Evrugo!
Mi abuelo Florencio Milicua era anticuario. Mi tío José Milicua es un erudito e historiador de arte; discípulo del italiano Longhi, profesor de historia del arte en la facultad de Bellas Artes de Barcelona y la universidad Pompeu Fabra, miembro del patronato del Museo del Prado. En la actualidad tiene noventa años y la salud muy quebrantada, a pesar de lo cual en el último año ha comisariado una importante exposición del siglo XVIII en la Fundación Godia y otra sobre el joven Rivera que se presentó en El Prado.
Estos orígenes han sido decisivos para mí como artista plástico. Crecí rodeado de arte de siglos pasados en forma de cuadros, objetos y libros. Creo que he sentido y siento el peso del pasado de un modo mucho más presente que otros artistas amigos. A veces envidio ese crear desde un cierto vacío, desde un momento puramente presente, desde un ojo libre y salvaje, que no es el mío. Este peso de la historia, el pasado pesado, produce un cierto escepticismo ante la modernidad, que empuja a una cierta sensibilidad anacrónica; pero esa imaginación atemporal se rebela también de forma edípica contra la historia desposeída de la fascinación mitológica de lo nuevo, busca sin embargo la novedad como autoafirmación. De ahí mi trabajo de reinterpretación del paisaje renacentista Flamenco - Bosco, Brueghel, Patinir - y lo grotesco manierista a través de collage, de ahí mi proyecto de los museos efímeros - el primero hecho en Bilbao esta primavera - como mezcolanza de pasado y futuro en un discurso abierto.
Me gusta creer que a través de la comunicación familiar de tres generaciones, a partir de mi abuelo anticuario, a través de mi tío historiador de arte y luego por mi trabajo en torno al ensamblaje y el collage, haya pasado el flujo del tiempo desde las raíces antiguas hasta los brotes de lo nuevo.
Pablo Milicua. Sept. 2011
Una mañana, acabando los ochenta, muy temprano, llevé a Jorge Oteiza hasta la explanada Olímpica. Al entrar, soltó un exabrupto dirigido al "Repetidor de Telefónica", para después abarcar con la mirada todo el recinto y pontificar:
"Aquí ha habido un genio que ha jugado con el horizonte"
Pasado un tiempo, transmití a Federico el comentario que acerca de su obra, me había hecho Oteiza.
Su rostro reflejó una profunda emoción y al rato dijo:
"Cuando la proyecté venia de estudiar en París las obras de André Le Nôtre. Oteiza es la primera persona que ha notado su influencia."
Si sumamos a esta anécdota el hecho de que Federico es discípulo de Coderch y que este mantuvo una relación de amistad, respeto y admiración con Oteiza, hasta el punto de compartir sala en la IV Bienal de Sao Paulo en 1957 llegaremos a la;
Primera Reflexión: En el mundo del arte, la relación del discípulo con el maestro es fundamental para el desarrollo del alumno. La información escrita no puede sustituir al contacto directo.
Segunda Reflexión: Al hacer la sesión fotográfica en su estudio, su mesa de trabajo me recordó la de un artesano, que alcanza el grado de artista a base de rigor en el trabajo.
Finalizó recordando que el "Rigor" es la columna vertebral de la metodología de trabajo, que el maestro Correa, a grabado en el corazón de varias generaciones de arquitectos. En nombre de todos ellos;
Gracias Federico
Carles CugatArquitecto
Aparecen tras las ventanas, en las paredes de su estudio, van del alma de la artista a la tela en un viaje rápido, furioso y tierno, como una estocada. Allí se van transformando, quejando y cantando, caminando y sonriendo, naciendo y muriendo hasta que ella los acaba. Son provocadores, solitarios, locos, hambrientos de miradas que descifrar.
Van cargados de inviernos, de veranos, de guerras, hambres y fríos de tiempos y lugares distintos. Mira cómo juegan los niños en el mar, en los dorados atardeceres del verano y todos vienen de tan lejos, aunque salgan del trazo de sus manos. En grupos, en manadas, como lobos azules arrastran el peso del tiempo en sus ojos. Callados, hablan con la mirada, cantan con los labios cerrados.
Yo los he visto muchas veces y muchos me preguntaban: ¿Porqué no me llevas contigo? Entonces me quedo helado, frío, delante de sus ojos que respiran como un libro cerrado. Me marcho cargado de cielos y estrellas, otras lenguas, otras músicas y otros poemas.
Carme sigue viajando, en silencio, como viajan sus cuadros.
Jaume EscalaMúsico y escritor
Las poleas se tensan, las máquinas ofrecen resistencia a las piernas y la velocidad lucha por colarse detrás de la raqueta. Es ese lugar donde el corazón roza las 180 pulsaciones por minuto, donde los gritos despiertan al músculo y al instinto de batalla, un sufrimiento conocido invade el cuerpo y el dolor se convierte en productivo y sabe bien. Cuando el engranaje se pone en marcha, el ambiente es hostil y la química corporal es casi inhóspita, Álex se siente pleno. Es un sitio anaeróbico donde la lucha es contra lo mejor de sí mismo (el mejor tiempo, el mejor peso, la mejor curva) y de esa pelea solo puede salirse victorioso, porque la victoria es un músculo con memoria, que se persigue por instinto una vez probada su miel, y se consigue por repetición y perseverancia.
Volver a este caos -eso que nadie ve y que solo reconoce quien lo ha vivido en su piel-, significa volver a la esencia, al origen. Son los valores iniciales, el esfuerzo que demuestra que los trofeos cuestan, y cada letra impresa en la placa esconde un lloro, una alegría, una incertidumbre…
Alex vuelve a someterse: "Me lo pide la cabeza, el cuerpo, y el alma", porque tanto su cabeza, como su cuerpo y su alma lo vienen bebiendo y sudando desde los 10 años. Es oxígeno y alimento. Y en el clímax de cada entrenamiento todo su ser vuelve a casa.
Martina Klein







